viernes, 18 de diciembre de 2015

“GUATITA LLENA CORAZÓN CONTENTO”.

Resulta ser que este refrán tan conocido por todos guarda una estrecha relación con lo que efectivamente sucede en nuestro organismo, puesto que además de sentimos bien cuando comemos algo sabroso, nuestros intestinos se encargan de regular nuestras emociones y sensaciones de bienestar, siendo producidos en este lugar el 90% de la serotonina de nuestro organismo (la hormona del bienestar) por lo que muchos científicos ya lo han llamado nuestro “segundo cerebro".
¿Qué quiere decir que el intestino es un segundo cerebro?


Esto significa que tenemos un verdadero cerebro dentro de nuestras entrañas (el cual es denominado sistema nervioso entérico, SNE), ya que las neuronas presentes en nuestro sistema digestivo son totalmente idénticas a la estructura de las neuronas cerebrales, teniendo la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas.  
¿Cómo estimular el “cerebro intestinal” a nuestro favor?
El cerebro intestinal libera sustancias químicas como, por ejemplo, la serotonina (la famosa hormona de la felicidad y el bienestar) como respuesta a una alimentación y digestión sanas. Hay que saber que la serotonina no se produce sólo en el cerebro sino que, por el contrario, la mayor parte de ella (el 90%) se libera en el intestino. Si nosotros nos alimentamos bien, variado y con un aporte proporcional de todos los nutrientes; si tenemos unos hábitos sanos de comer (sin prisa, masticar bien y no distraernos) el sistema digestivo nos responde y nos lo agradece con una sensación de bienestar, dándonos un buen suministro de energía, vitalidad y optimismo. Además, es posible estimular estas neuronas digestivas con técnicas de respiración abdominal, estiramientos, masajes suaves y con la aplicación de un calor relajante en la zona del vientre.
Entonces, ¿cómo se puede mantener una adecuada higiene abdominal para tener un buen funcionamiento intestinal?

Lo más importante es el equilibrio entre los alimentos que consumimos y la descarga de todos los residuos y los productos secundarios de la propia función celular y bacteriana que tenemos que expulsar. Al sobrealimentarnos o al consumir muchos alimentos de dudosa calidad nutritiva, vamos fácilmente saturando nuestra tubería interna por lo que los residuos se van acumulando en nuestro interior hasta generar una sobrecarga tóxica o una autointoxicación, la cual puede manifestarse de diversas maneras. Por lo que practicar cada cierto tiempo una depuración interior disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades y nos permite tener mayor energía y una mejor absorción de los nutrientes.

  ¿Qué otros factores pueden afectar el funcionamiento de los intestinos y del organismo en general?

Todos sabemos que el estrés, la ansiedad y la tensión emocional afectan al sistema digestivo, ya que mucha gente somatiza los problemas psicológicos teniendo molestias digestivas fuertes y variadas. Incluso se ha visto que los pensamientos pueden provocar un atracón o un corte de la digestión y/o del apetito. Es por esto que cuando mantenemos una baja presión emocional y controlamos el estrés recibiendo los descansos necesarios, nuestro se tiene un sistema nervioso central y por ende, el sistema digestivo, puede funcionar adecuadamente.  


¿Cómo podemos saber si nuestro sistema digestivo está en buena forma?

Lo central es saber escucharlo ya que los síntomas como la acidez, el ardor, el reflujo, la pesadez, la hinchazón, el dolor, demasiados gases, la irregularidad del tránsito intestinal, nauseas, etc., son el aviso de que algo anda mal. Entonces, hay que observar atentamente nuestro organismo para saber por qué y cuándo aparecen estas molestias (con qué tipo de comida o en qué situación) e intentar corregirlo. Frecuentemente las personas se acostumbran a vivir con hinchazón o diarreas (o todo lo contrario) y piensan que es algo normal o vergonzoso, o que su digestión es delicada, sin buscar los motivos ni intentar corregir la calidad de su función digestiva.

Algunas recomendaciones para mantener una buena higiene intestinal…

-       Saborear los alimentos, masticar sin prisa apreciando las texturas y no comer “mientras tanto” distrayendo nuestra atención con otras actividades simultáneas, como ver la tele o leer el diario.
-       Beber 2 litros de líquidos al día
-       Comer verduras variadas, legumbres y frutas.  
-       No abusar de hidratos de carbono, bebidas gaseosas y los dulces, ya que acidifican excesivamente el sistema digestivo.
-       Hacer actividad física rítmica y repetitiva.
-       No suprimir las necesidades naturales de ir al baño ni tener prisa haciéndolo.
-       Crear un ritual y tratar de repetirlo todos los días a las mismas horas, en que se evacúe el intestino con calma y el tiempo suficiente para vaciar bien el vientre y así sentirse ligero y limpio por dentro.
-       Y por último, una vez al mes o a la semana acelerar el tránsito intestinal tomando mucho zumo de ciruelas, kiwis y/o suplementos de magnesio para así asegurar una limpieza más profunda.

Geraldine Parvex
            Interna de Psicología
Universidad Gabriela Mistral

Extraído de: http://memoriaemocional.com/el-intestino-nuestro-se-gundo-cerebro/

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